¿Cuál debería ser el papel de un Centro Cultural? ¿Cultura (con c mayúscula) o cultura?

¿Cuál debería ser el papel de un Centro Cultural? ¿Cultura (con c mayúscula) o cultura?

Hace tiempo que por procedimientos internos esta duda me ronda por la cabeza. La cultura es un derecho humano y por tanto toda persona tiene derecho a revalorizarla, a difundirla y sobretodo a apropiarse de ella. Pero, ¿qué o quién define cuál es tipo de cultura que se debe fomentar?

Os dejo algunos de los principios que establece la Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las expresiones  culturales por la UNESCO.

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Un Centro Cultural, por lo que yo entiendo, es un espacio en el cual se fomenta la diversidad cultural y distintas manifestaciones de diferentes culturas, podemos encontrar desde una exposición de un artista emergente hasta una exposición de gastronomía popular, pasando por un sin fin de disciplinas, de niveles de formación y de necesidades culturales. Pero, a la hora de conceptualizar sobre este espacio, ¿en qué me baso para definir que “algo” tiene el grado de definirse “Cultura” o sin embargo es simplemente ocio?

Recientemente leí un artículo llamado “El culto a lo Culto” de Manuel Delgado Ruiz muy interesante y en el cuál me apropié de alguna terminología que emplea. Hacía el paralelismo de lo “Culto” con mayúscula como una nueva religión, el adoramiento a un tipo de cultura que desde una élite (como tradicionalmente ha sido la élite sacerdotal) es designada como “digna” de establecerse en este altar y el resto “cultura”.  Pero, ¿qué diferencia hay entre una manifestación artistística de un artista plástico conceptual y la gastronomía típica de una familia que domingo tras domingo celebra su ritual? ¿por qué una cultura es válida para ser difundida y revalorizada y por qué la otra se invisibiliza y se la deja en un segundo lugar? ¿Por qué una manifestación cultural de masas, por ejemplo el fútbol o un grupo de música más “comercial”, no es una cultura digna de albergarse en un Centro Cultural, sólo aquella que cuenta con pocos adeptos pero con una formación elevada y constituyen una élite académica? ¿Por qué si en el ámbito de cultura se habla tanto de apropiación y procesos de identificación se segmenta a una cultura estipulada por las instituciones académicas, o en su defecto las instituciones culturales (en su gran mayoría públicas)? ¿Quién tiene el derecho a decir que esa es cultura de “calidad” o de ocio? ¿Estamos cayendo en el gran abismo que tradicionalmente ha existido entre las instituciones culturales y el gran público? Sí, uso “gran público” para definirme a mi misma a toda esa masa de gente con apetencias culturales diarias, con manifestaciones culturales creadas desde su propia identificación y que se apropian cada día de su cultura, que, sólo en raros casos, encuentra cobijo o simplemente identificación en las ofertas de las instituciones culturales.

Recientemente escuché un comentario “En época de bonanza en España había una oferta cultural muy variada, había una gran inversión en cultura, desde que no existen esas “subvenciones” ya no hay tanta oferta cultural; y lo más triste de todo es que la población no la demanda, no la siente como propia, no siente que se les ha recortado un derecho.” Aquí hay un punto fuerte, ¿qué tipo de oferta cultural se ofrecía para que la población no la sintiese como propia? ¿se creaban proyectos de un tipo de cultura que fomentaba la apropiación? ¿o se centraba en una oferta cultural, designada por una élite y ofrecida gratuitamente a un público que no la demandaba? Caigo otra vez en la misma pregunta: ¿Quién o qué es capaz de definir una manifestación cultural como lo bastante importante para que sea difundida y rechazar el resto? Y esto me lleva a otra pregunta, ¿realmente ha habido una democratización de la cultura o simplemente una cultura elitista ofrecida a “precios populares”? Porque he visto muchas muchas manifestaciones culturales que siguen adelante sin esas “subvenciones” pero curiosamente todas tienen un denominador común,  la población que las demanda las siente como propias y son sus propios promotores. Esta población siente que debe pagar para ver un grupo emergente en su lengua, porque es algo suyo, paga también por ferias gastronómicas, porque lo sienten como un elemento propio como su ritual diario, en cambio, no pagarían por ir a un Centro Cultural o Institución Cultural a valorar un tipo de cultura impuesta que la sienten alejada de su día a día, no nos engañemos ni aún siendo gratuítas irían.

He tenido la gran suerte de participar en dos actividades culturales muy distintas: Una exposición sobre fútbol “Las Catedrales del Fútbol” producida por el MUVIM e itinerada en Costa Rica y una mesa redonda “#Blogsxarte: Blogs y Nuevas Tecnologías aplicadas al mundo del Arte Contemporáneo”. Dos actividades opuestas completamente, con públicos objetivos opuestos y apetencias culturales distintas.

En la exposición “Las Catedrales del Fútbol” valoré mucho que el tipo de visitante fuera alguien que no había ido nunca a un Centro Cultural ni Museo, que apasionadamente hablaba de como había estado ahorrando para ir a ver el Bernabeu o el Camp Nou, y de la emoción que sintió cuando Keylor Navas hacía sus paradas míticas en el Mundial Brasil 14. Todos estos “sentimientos” los intentamos plasmar en un evento “Historias de Estadio” en el cual el visitante se apropiaba de la sala de exposiciones y la hacía suya: colgaba una fotografía en un estadio o relacionada con el fútbol y alrededor contaba su historia. Sí se apropiaron del espacio y sí dejaron de sentirse tan paganos. Tengo que decir que a mi, personalmente, no me gusta el fútbol y no siento ninguna pasión al ver un partido, pero valoro y me sorprende toda esa devoción, apropiación e incluso patriotismo que surge a raíz de esta cultura de masas. Para la élite cultural, ¿esta exposición debería haber existido? ¿Cómo es que un hecho como es el fútbol que abarca a todo tipo de clases sociales ha tenido su presencia en un Centro Cultural? Sí, conozco personas que NO creían que este tipo de manifestaciones se debían revalorizar y difundir desde las Instituciones Culturales. Aprovecho para apuntar un museo que creo que está rompiendo este abismo y está teniendo realmente un enfocque “social”, el caso del MUVIM de Valencia.

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Por otro lado, estuve en la organización de la mesa redonda “#blogsxarte: Blogs y Nuevas Tenologías aplicadas al mundo del Arte Contemporáneo”. Artistas, gestores culturales, bloggers críticos comentaban sobre el mundo del Arte Contemporáneo y su situación actual. Una conclusión extraje: el Arte Contemporáneo existe a 10.000km de la gran masa de la población actual, el abismo entre lo “incomprensible” y el “paganismo” es enorme. Pero un hecho me sorprendió aún más: una mujer del público comentó que los bloggers éramos una élite a la cual los artistas nos temían. Otra duda asaltó mi mente: ¿los bloggers somos una élite? Si surgimos como alternativa a las regias directrices propagadas por las universidades e instituciones públicas, surgimos como una voz alternativa sin miedo a decir “hacéis un tipo de cultura para una élite y la disfrazáis de cultura para todos”; ¿en qué momento también nos constituimos una élite? ¿Cómo podemos hacer una crítica o una gestión cultural ausentes de élites? Lo siento, no encuentro respuesta.

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Sólo creo que el tipo de cultura que se debería fomentar, difundir y revalorizar es el tipo de cultura que crea procesos de identificación y apropiación, porque si seguimos así la “Cultura”, en mayúscula, está destinada a ser siempre mantenida por las instituciones públicas y alejada de la gran mayoría de las personas que pagan los impuestos; mientras que la “cultura” seguirá estando ahí, creciendo, haciéndose sentir como un derecho y, al fin y al cabo, estando defendida por los propios agentes culturales, que en la gran mayoría son las personas que día a día la viven, la crean y la comparten.

 

 

Quin deuria ser el paper d’un Centre Cultural? Cultura (amb c majúscula) o Cultura?

 

Fa temps que per procediments interns aquest dubte em gira pel cap. La cultura és un dret humà i, per tant, tota persona té dret a revaloritzar-la, difondre-la i, sobretot, apropiar-se d’ella. Però, què o qui defineix quin és el tipus de cultura que cal fomentar?

Vos deixe alguns dels principis establerts en la  Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las expresiones  culturales per la UNESCO.

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Un Centre Cultural, pel que jo entenc, és un espai en el què es fomenta la diversitat cultural i distintes manifestacions de diverses cultures, podem trobar des d’una exposició d’un artista emergent fins una exposició de gastronomia popular, passant per un enorme ventall de disciplines, de nivells de formació i de necessitats culturals. Però, a l’hora de conceptualitzar sobre aquest espai, en què em base per definir que “alguna cosa” té el grau de definir-se “Cultura” o, no obstant, és simplement oci?

Fa poc vaig llegir un article anomenat “El culto a lo Culto” de Manuel Delgado Ruiz extremadament interessant i en el què em vaig apropiar d’alguna terminologia que usa. Feia el paral·lelisme d’allò “Cult” amb majúscula com una nova religió, l’adoració a un tipus de cultura que des d’una elit (com tardicionalment ha sigut la elit sacerdotal) és designada  com “digna” d’establir-se en aquest altar i la resta és “cultura”.

Però, quina diferència hi ha entra una manifestació artística d’un artista plàstic emergent conceptual i la gastronomia típica d’una família que diumenge rere diumenge festeja el seu ritual? Per què una cultura és vàlida per a ser difosa i revaloritzada i per què l’altra s’invisibilitza i se la deixa en un segon lloc? Per què una manifestació cultural de masses, per exemple el futbol o un grup de música més “comercial”, no és una cultura digna d’albergar-se en un Centre Cultural, sòls aquella que compta amb pocs adeptes però amb una formació elevada i constitueixen una elit acadèmica? Per què si en l’àmbit de cultura es parla tant d’apropiació i processos d’identificació es segmenta a una cultura estipulada per les institucions acadèmiques o per les institucions culturals (en la gran majoria públiques)?  Qui té el dret a dir que aquesta és cultura de “qualitat” o d’oci? Estem caient en el gran abisme que tradicionalment ha existit entre les institucions culturals o el gran públic? Sí, utilitze “gran públic” per definir-me, a mi mateixa, a tota aquesta massa de gent amb apetències culturals diàries, amb manifestacions culturals creades des de la seva pròpia identificació i que s’apropien cada dia de la seva cultura, que, sòls en casos excepcionals, troba un petit lloc o simplement identificació en les ofertes de les institucions culturals.

Fa poc vaig escoltar un comentari “En època de bonança a Espanya hi havia una oferta cultural molt variada, hi havia una gran inversió en cultura, des de que no existeixen aquestes “subvencions” ja no hi ha tanta oferta cultural; i el fet més trist de tots és que la població no la demanda, no la sent com pròpia, no sent que les ha retallat un dret”. Ací hi ha un punt fort, quin tipus d’oferta cultural s’oferia per a que la població no la sentira com pròpia? Es creaven projectes d’un tipus de cultura que fomentava l’apropiació? O, al contrari, es centrava en una oferta cultura, designada per una elit i oferida gratuïtament a un públic que no la demandava? Caic altra vegada en la mateixa pregunta: Qui o què és capaç de definir  una manifestació cultural com prou important per a que siga difosa i refusar la resta? I em porta a un altra pregunta, realment hi havut una democratizació de la cultura o simplement una cultura elitista oferida a “preus populars”? Perquè ge vist moltes moltes manifestacions cultural que segueixen avant sense aquestes “subvencions” però curiosament totes tenen un denominador comú: la població que les demanda les sent com pròpies i amb els seus propis promotors. Aquesta població sent que cal pagar per veure un grup de música emergent en la seva llengua, perquè és un fet seu, propi; paga també per fires gastronòmiques, perquè les senten com un element propi al seu ritual diari, en canvi, no pagarien mai per anar a un Centre Cultural o Institució Cultural a valorar un tipus de cultura imposada que la senten allunya de la seua quotidianitat, no ens enganyem tampoc anirien si fora gratuït.

He tingut la gran sort de participar en dos activitats culturals molt diferents: Una exposició sobre futbol “Les Catedrals del Futbol” produïda pel MUVIM i itinerada a Costa Rica i una taula redona “#Blogsxarte: Blogs y Nuevas Tecnologías aplicadas al mundo del Arte Contemporáneo”. Ambdós activitats oposades completament, amb públics objectius oposats i apetències culturals diferents.

En la exposició “Les Catedrals del Futbol” vaig valorar molt que el tipus de visitant fóra algú que no havia anat mai a un Centre Cultural ni Museo, que apassionadament parlava de com havia estat estalviant per anar a veure el Bernabeu o el Camp Nou, i de la emoció que va sentir quan Keylor Navas feies les seves parades mítiques al Mundial Brasil 14. Tots aquests “sentiments” els intentarem plasmar en un esdeveniment “Historias de Estadio” en el què el visitant s’apropiava de la sala d’exposicions i la feia seva: penjava una fotografia seva en un estadi o relacionada amb el futbol i al voltant contava la història. Sí s’apropiaren de l’espai i dí deixaren de sentir-se “pagans”. Cal dir que a mi, personalment, ni m’agrada el futbol ni sent cap passió al veure un partir, però valore i em sorprèn tota aquesta devoció, apropiació i inclús patriotisme que sorgeix arrel d’aquesta cultura de masses. Per a l’èlit cultural, aquesta exposició deuria haver existit? Com és que un fet com el futbol que engloba a tot tipus de classes socials ha tingut la seva presència en un Centre Cultural? Sí, conec persones que NO creien que aquest tipus de manifestacions cal revaloritzar-les i difondre des de les Institucions Culturals. Aprofite per apuntar un museu que crec que està trencant aquest abisme i està tenint un enfoc “social” real, el cas del MUVIM de València.

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D’altra banda, vaig estar en l’organització de la taula redona “#blogsxarte: Blogs y Nuevas Tecnologías aplicadas al mundo del Arte Contemporáneo”. Artistes, gestors culturals i bloggers crítics comentaven sobre el món de l’Art Contemporani i la seva situació actual. Una conclusió vaig extraure: l’Art Contemporani existeix a 10.000km de la gran massa de la població actural, l’abisme entre allò “incomprensible” i el “paganisme” és enorme. Però, un fet que em va sorprendre encara més: una dona del públic comentà que els bloggers érem una elit a la què els artistes tenien por. Altre dubte va sortir en la meua ment: els bloggers som una elit? Si varem sorgir com alternativa a les règies directrius propagades per les universitats i institucions públiques, sorgirem com una veu alternativa sense por a dir “feu un tipus de cultura per a una elit i la disfresseu de cultura per a tots”; en quin moment també ens constituirem com a elit? Com podem fer una crítica o una gestió cultural amb absència d’elits? Ho sent molt, però no tinc cap resposta.

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Sòls crec que el tipus de cultura que caldria fomentar-se, difondre i revaloritzar és el tipus de cultura que crea processos d’identificació i apropiació, perquè si seguim així la “Cultura”, en majúscula, està destinada a ser sempre mantinguda per les institucions públiques i allunyada de la gran majoria de les persones que paguen els impostos; mentre que la “cultura” seguirà estant ací, creixent, fent-se sentir com un dret i, al cap i a la fi, estant defesa pels pròpies agents culturals, que en la gran majoria són les persones que dia a dia la viuen, la creen i la comparteixen.

 

3 comentarios en “¿Cuál debería ser el papel de un Centro Cultural? ¿Cultura (con c mayúscula) o cultura?

  1. Si suponemos que cada uno de nosotros es por si mismo cultura, para nada sería válido volver la espalda a diferentes expresiones culturales por el hecho de que no sean del agrado de la élite que consume alta Cultura.

    Quizá lo que se conoce como Cultura con “C” mayúscula, es lo que ha venido a crear un mal entendido en lo que la mayoría entiende por el termino “cultura”, ya que muchas personas bien podrían definir cultura como arte, y arte como algo extraño, lejos del alcance de su comprensión, siendo que no se visibilicen sus expresiones culturales propias, creando con esto quizá… una “brecha cultural”

  2. Pingback: APOLOGÍA DE LOS CENTROS CULTURALES DE PROXIMIDAD | Economía y Cultura

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